Sin límites en el horizonte

Si nos ponemos a pensar, no hay quien nos pare. Si nos ponemos a imaginar, no hay cosa sin ser evocada. Si nos ponemos a soñar, no hay nada imposible. Si nos ponemos a hacer… He aquí el dilema.

Cuando uno experimenta el dejarse llevar por los anhelos de su mente, descubre un sinfín de oportunidades. Es como dar al play y devenirse el torbellino de sonidos sin tiempo a pararse a tomar nota de la melodía, compás o clave. Así, también, el pensamiento. Uno detrás de otro. El primero lleva al siguiente y éste al de más allá y aquél a un cuarto. Al final quedan notas en el aire sin nadie que las organice tan bien como aquella canción que hacía de banda sonora y ponía inicio a la ilusión más inocente.

Por aparente que parezca, la realidad no es siempre de este calibre. Quizás uno descubra, paseo tras paseo, caminando sin más miras que las de poner orden a su día, un nuevo panorama y el quid para ir montando pieza a pieza aquel puzzle que, tímidamente, ha ido apareciendo en su mente. Quizás uno se sorprenda pensando viajes a tierras por explorar, o trabajos donde desplegar sus cualidades, e incluso personas a las que hablar como si fuera la primera vez.

Si nos ponemos a pensar, la consecuencia más inmediata es dar con aquello que inicie el movimiento. Una combinación. Una respuesta múltiple. Un futuro prometedor. Hay muchas posibilidades y, entre ellas, oportunidades. Si nos ponemos a hacer… ¡Cuánto podemos conseguir! Dejarse sorprender por los pensamientos que recorren nuestra mente es una de las pocas cosas que merecen la pena considerar. Tenemos una cualidad que para algo nos diferencia de los animales. Entonces pongamos mente y manos a la obra para dar forma a todo ese horizonte que emerge… ¡y que empiece la función!

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. sergimarin dice:

    Qué bueno Rocío, me ha encantado el post, es bastante acertado. Tenemos que dejar que la ilusión de lo imposible empape nuestra vida. ¡No dejes de escribir!

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    1. Sergio, muchas gracias por tu comentario. Me alegro que sea de tu agrado. La verdad es que no puedo dejar de escribir porque el pensamiento no para :) Te invito a no dejar de escribir tampoco, leo cada una de tus nuevas entradas. ¿Ahora te dedicas a escribir poemas?

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      1. sergimarin dice:

        Es verdad, es un deber y a la vez una necesidad de poner por escrito lo que uno ha pensado. Llevaba mucho tiempo queriendo escribir poesía, pero nunca me había puesto a ello. Creo que es una forma muy adecuada para expresar reflexiones profundas.

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        1. Perdona el retraso. Deber y necesidad, ¡vaya combinación! Pero cierta. La poesía es sublime y requiere de mucho tacto. Parece que le has cogido el truco, enhorabuena. ¡Saludos!

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