La vida continúa

A veces queremos permanecer en un momento concreto, pero bien sabemos que no es posible. A veces queremos hacer un alto en el camino para percatarnos de los detalles, pero vienen otros detrás y no podemos frenar el ritmo de marcha. A veces perdemos el tren y somos conscientes de que ya no podemos seguir con el horario o puede que ni eso, se retrase toda esa nueva o no tan nueva vivencia unos días. Y hay veces que en tu caminar te encuentras con una persona que sufre y no puedes quedarte con ella pues la vida, tu vida, continúa. Aquí es donde aparecen los famosos sentimientos encontrados. Una situación en la que sucede algo, quizá el ser conscientes de lo que está sucediendo, hace que nuestros sentimientos cambien y se contrapongan. Es toda una experiencia que deja descolocado por un instante. No es algo extraño ni poco común, es más corriente de lo que nos pensamos; sólo que no lo exteriorizamos o no lo damos a conocer.

Decía que la vida continúa porque te encuentras con que con todo ello sigue tu día, tu agenda, tu vivir: está tu trabajo, dedicación a tu familia, las responsabilidades que tengas, los eventos o actividades que realices… A veces uno tiene que secarse las lágrimas, respirar profundo, aguantarse el dolor, reprimir la emoción y seguir para adelante. Y parece que es la única salida. Escuchas a tus amigos, familiares y hasta a desconocidos y les pasa lo mismo. Lees testimonios y noticias que van en la misma línea, y te preguntas ¿qué (nos) está sucediendo? Hay como una misma vivencia de las cosas que nos suceden: no sabemos o no nos han enseñado a gestionarlas. Es cierto, hay carencia de conocimiento personal y de las cosas que suceden en la vida: desde lo más sencillo a lo más complejo. A lo largo de nuestra vida nos vamos a encontrar con un sinfín de situaciones en las que tendremos que estar presentes con lo que somos. Y he aquí la siguiente pregunta que te haces: y yo… ¿quién soy? A la que acompaña esta otra: ¿cómo soy?

Hace unos días me llegó un cuestionario de una amiga sobre la relación entre los rasgos de personalidad y las estrategias de regulación emocional cognitivas, y cómo esta relación afecta al malestar emocional (si te interesa lo puedes realizar en este enlace). Y me recordó a esto que te estoy compartiendo, pero más en concreto a una vivencia que tuve recientemente. Ha sido como encontrar paz, pero al mismo tiempo pena o dolor. Paz, al ver que hay solución para un tipo de sufrimiento emocional de una persona. Pena o dolor, por saber que aquélla sufre y mucho, y no puedo hacer mucho más que esperar a que dé el paso. Por esto mismo el título que he escogido para esta entrada de blog. Tu vida, mi vida, continúa ante los vicisitudes de la misma. Y quizá te estarás preguntando, como yo, ¿se puede vivir así? ¿No hay más? ¡Por supuesto! Es cierto que la vida continúa, pero las personas permanecemos. El vínculo está aun estar en puntos geográficos diferentes. Aunque a veces uno se tenga que ir, hay otros que pueden quedarse. Es un descanso saber que no todo depende de ti, que no eres el chaleco salvavidas de nadie y gracias a Dios hay más personas en la vida de las personas.

Cada una somos importantes, pero no imprescindibles. Cada una construimos en la vida de los demás, pero no somos el arquitecto. Cada una podemos influir en la vida de los demás, pero son ellas las que dan el paso hacia cualquier dirección. Así de sencillo. La vida continúa para cada uno de nosotros, pero qué importante poder acompañarnos en esa continuidad. Con algunos lo haremos durante un tiempo más corto o más largo, con otros lo haremos para toda la vida, quizá con otros ni llegue a una semana, pero con quien podamos permanezcamos el tiempo que marque la vida y la relación. Lo importante es no perdernos la vida. Lo crucial es no perder nuestra vida. Lo esencial es nuestras personas. A veces queremos permanecer en un momento concreto, pero bien sabemos que no es posible. Sí, se puede permanecer en él cuando paras y compartes sobre ese momento. A veces queremos hacer un alto en el camino para percatarnos de los detalles, pero vienen otros detrás y no podemos frenar el ritmo de marcha. Sí, se puede si te echas a un lado del camino y empiezas a observar con calma. A veces perdemos el tren y somos conscientes de que ya no podemos seguir con el horario o puede que ni eso, se retrase toda esa nueva o no tan nueva vivencia unos días. Sí, podemos tener esa vivencia si seguimos queriendo coger el tren. Y hay veces que en tu caminar te encuentras con una persona que sufre y no puedes quedarte con ella pues la vida, tu vida, continúa. Sí, puedes quedarte en una llamada, en unos mensajes o en una visita en otro momento.

La vida continúa y está llena de cosas maravillosas.

Tu turno

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