Cuestión de perspectiva

A principio de este mes vi clara una cosa: la necesidad de una nueva perspectiva. ¿En qué ámbito? En cualquiera. Me refiero a cualquier ámbito que envuelve la vida. Al final un cambio repercute en muchas áreas. Primero lo hace en ti y después en todo lo que tocas. No quiero hablar de propósitos porque es lo típico o lo que se espera al comienzo de año. No, pienso que esto va ligado más a aprovechar que se empieza algo nuevo y, por tanto, quieres acompañarlo de ciertas acciones. Y esto fue lo que pasó: aproveché la corriente y me dejé llevar por ella. ¡En el buen sentido! Poniendo la razón a funcionar descubrí ciertas pequeñas cosas que podría hacer de diferente manera o que, podría empezar a hacer y dejar de lado el discurso. En definitiva, ¡pasar a la acción! Así es como nos podemos tomar en serio y, en consecuencia, los demás a nosotros.

Lo más importante aquí no son esas pequeñas cosas o esas acciones que llevamos a cabo para comenzar el cambio. No. Aquí lo que se necesita es perseverar, mantenerse en esas pequeñas cosas. En dos palabras: ser fiel. No digo ya llevar una contabilidad, pero sí ser consciente de que estamos en camino, de que buscamos esas acciones y que de verdad las queremos en nuestra vida. De nada serviría empeñarnos en esos importantes cambios la primera semana del año y pasados tres meses seguir en el mismo punto del que partíamos. ¡Qué frustrante! Y diría qué humillante para nosotros; nos vemos incapaces de comprometernos o de luchar por algo que hemos intuido que nos haría bien en nuestra vida. Y no digamos ya de cara al público… ¡qué vergüenza! Al final les daríamos la razón: este vive en el discurso y no en su realidad. Al contrario, motiva mucho ver que aprovechamos cada ocasión de poder vivir aquello que nos hemos propuesto y que lo hacemos de mil amores. Es más, ¡nos motiva para la próxima vez!

Pero tenemos que contar también con la adaptación al cambio. Por cada cambio hay una adaptación y, además, debemos estar preparados por si no responde todo lo bien que habíamos pensado en un principio. Lo digo por una pequeña cosa que cambié como es la distribución de la habitación ya que me gané un buen golpe en la mano al ir a apagar la alarma de buena mañana. Al final te adaptas o te acostumbras a lo nuevo y viene muy bien tener paciencia, saber esperar, olvidarse de la perfección y dar lo mejor de uno mismo. ¡Y ser muy realistas! A veces se quiere empezar con grandes cambios y así no hay quien resista. Es genial poder darse cuenta de esas pequeñas cosas que no van en una relación, lo que no te permite aprovechar el tiempo, lo que necesitas para estar más en conexión, lo que te impide darte a conocer, lo que te ayuda a desplegar tus talentos, lo que te acerca más a Dios o lo que no funciona en tus fundamentos de vida.

Acabo de mirar la nota donde dejé plasmados los cambios que intuía que me irían bien introducir en mi vida hoy. Anoté 5. Puedo decir que los estoy pudiendo introducir y vivir si no cada día, frecuentemente. Hay dos de ellos que sí son diarios, el resto puede variar según las personas o vivencias. ¿Dependo de ellas para el cambio? Bueno, necesito esa oportunidad que me viene de fuera para poner a rodar lo que quiero vivir. ¡Es un descanso no tener que buscarse ocasiones! La verdad es que la vida ya tiene sus algoritmos para presentarse delante de ti con retos. ¡Hay miles! Y te das cuenta cuando te paras a ver tus puntos débiles. Supongo que se reducirán los retos a medida que vayamos madurando nuestras personas. Pero es cierto que la vida nunca dejará de ser un reto aun ser ya fuertes o menos débiles. Nunca sabes lo que puede suceder y esto hace que estemos en vela. Ésta nos mantiene despiertos y, aunque para algunos sea un fastidio, es lo mejor que nos puede suceder para no oxidarnos, perdernos o tirar la toalla.

La verdad que no sé si todo lo que acabo de expresar viene a cuento con el título que pensé primero y he puesto finalmente a este escrito. Os he hablado del cambio, y no tanto de perspectiva. Pero… quizá por haber podido ver mi vida desde otra perspectiva me ha llevado a querer mover o cambiar ciertas cosas que no me permitían apreciar esa nueva perspectiva: más amplia, más auténtica, más relacional, más profunda, más viva, más llena de Dios, más… mía. Quiero decir, que se corresponda con lo que hay en mi corazón, con lo que soy. Y tú, ¿cómo vas de perspectiva?

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