Siguiendo el camino

La vida tiene sus ritmos y su sentido del humor. Uno va tranquilamente caminando por el camino que se ha trazado y a mitad trayecto se encuentra con una bifurcación. ¡Toca elegir por dónde seguir! Hay veces que no sólo es una bifurcación sino unas cuantas sendas que llevan a destinos diferentes, no se trata sólo de rechazar uno sino unos cuantos. ¿Y cómo saber qué camino escoger? Creo que esta es la pregunta del millón, la que nos lleva persiguiendo a las personas años y años. La vida está llena de decisiones y es lo que la hace valiosa e importante. Elegir siempre nos habla de nosotros mismos, de nuestras metas, de nuestros sueños, de nuestros tiempos, de nuestras ilusiones y de nuestros proyectos. A veces nos ponemos en camino sin saber muy bien hacia dónde vamos, pero estamos seguros de que lo importante es dar el primer paso. Y fue así cómo sucedió en mi caso. Hace apenas un año tenía trazado mi camino. En él estaba el trabajo que tenía desde hacía dos años y el piso compartido que iba cogiendo forma durante esos mismos años. La única novedad fue empezar una nueva carrera que estaba ligada a la que pienso que es mi vocación profesional unida a la espiritual. Todo ello en la terreta, mi querida Valencia.

La vida contiene sorpresas, imprevistos, novedades que la hacen aún más atractiva. ¡Y está llena de desafíos! Esta palabra me encanta, es la provocación que me pone en camino, que activa mis pasos y que enciende el motor de mi corazón para comenzar una nueva experiencia. Llevaba escuchándola durante medio curso pasado y me adentré en un nuevo desafío para mi vida. Conocí una Comunidad y hablando con el fundador me abrió un nuevo horizonte. En realidad, no era nuevo, algo en mí me iba haciendo ver que estaba madurando e iba convirtiéndome en la persona que yo admiraba en otras. ¿Conocéis esa sensación de estar viviendo algo importante, pero no poder ponerle el nombre que tiene por miedo o por ver que no sois esas personas realmente? No tenía nada malo, pero era demasiado. ¿Cómo puede ser tanto cambio en tan poco tiempo? En realidad, pienso que el vértigo de ver lo que se me venía encima, que no era más que lo que mi interior anhelaba, fue lo que me impedía verlo y acogerlo tal cual. La conversación con el fundador me permitió poder verbalizar eso que tanto vértigo me daba o eso que tan claro estaba viendo en mí durante esos meses pasados. Él me desafió a salir de mí y a elegir el camino a seguir.  Ante mis ojos se presentaba una nueva bifurcación. Para tomar esa decisión estipulamos un tiempo y una lectura de un libro para ayudarme a discernir si realmente mi vida necesitaba dar el siguiente paso. Si era algo connatural en mí.

Y así fue cómo poco a poco, el camino se iba aclarando. Podía ver las señales, el horizonte hacia el cual me encaminaba, las personas que me acompañarían. Iba encontrando esa paz que da confianza y seguridad. Esa paz que te permite dar el siguiente paso sin miedo aunque suponga un esfuerzo o un no saber qué habrá al otro lado. Una vez dado el paso se dan un sinfín de confirmaciones durante los días y los meses siguientes. Cuando uno tiene los ojos abiertos y está centrado en lo que quiere vivir, puede ir viendo cómo todo se va poniendo en su lugar y va cobrando sentido. Lo que antes parecía una locura, ahora se ve como lo más adecuado y lo que toca vivir. ¿Por qué poner muros al crecimiento personal? Es una experiencia que despierta todos los sentidos. ¡Es una pasada dejarse hacer y caminar por el camino que se ha encontrado! Aunque no haya empezado a recorrerlo, ya he ido saboreando la preparación durante este año con los acontecimientos que he ido viviendo y que me han permitido ir puliendo mi carácter, conocer mis dones, descubrir cualidades en mí, crecer en humildad y adquirir confianza para expresarme.

Los cambios, los nuevos caminos, elegir… conlleva dejar atrás o a un lado lo demás. Toca decir nos vemos pronto o adiós a personas, trabajos, ciudades, pisos y experiencias. Se puede vivir como un desgarro, como una separación dolorosa o como una oportunidad. ¡O las dos cosas a la vez! Justo como lo estoy viviendo. Somos humanos y las decisiones nos afectan porque creamos vínculos con las personas, con nuestros lugares de trabajo y de vida. ¿Cómo no dolernos ante el cambio? Para mí es importante este dolor porque significa que es importante lo que dejo atrás. Ese dolor me habla de haber metido en mi corazón todo lo que he vivido y conocido. Todas las personas con las que he convivido o compartido momentos de mi vida. Realmente, las decisiones cuestan cuando se ha metido en el corazón las dos opciones, cuando se consigue vivir intensamente el presente que tenemos, la realidad que nos toca con las personas que hay en ella. ¡Qué difícil dar el paso! Pero, finalmente, dar el paso se consigue gracias a esperar todo de quien te ha ido dando garantía de que estás haciendo lo que tienes que hacer. La paz que encuentro en mi corazón no es otra que la seguridad de saber con quién voy a estar y qué voy a hacer. Las personas con las que me voy a encontrar, con las que voy a compartir una misión, con las que voy a seguir creciendo me dan esa garantía que necesito para dar el paso con firmeza. Lo que voy a hacer, lo que conlleva eso que haré y la repercusión que tendrá me dan esa garantía que necesita mi mirada para ampliar mi horizonte y elevar mi vida.

Así que… ¡nos vemos pronto! Marcho a seguir mi camino de crecimiento. ¡Estoy apostando por mí, por mi vida y por quien me ha puesto en este camino!

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. DAVID COLOMA GARCÍA dice:

    La vida es asombrosa y cada camino esconde sorpresas que uno nunca se las hubiese esperado. Vivir con una sonrisa te prepara para la lluvia y cuando esta llega, asusta al cambiar el sostén de los pies, pero es un indicio de nuevas aventuras y creces a pasos agigantados. Nunca lo hubiera hecho de esta manera y quedarme en la senda recorrida era una tentación irresistible, luego la distancia cambia las cosas y estoy en otro escenario desconocido. Llama a la puerta el valor y te lanzas a kilómetros de distancia por un loco motivo, una estancia necesaria para conocer mejor al otro. Ese lugar y la situación de protestas abre un agujero muy grande del que nunca pensé que tuviera. Uno parece muy seguro durante un largo tiempo hasta que los enemigos atacan duro en la vigilia, en el inconsciente y conscientemente. ¡¡Quema el presente!! Duele crecer a través de la puerta dolorosa y ver a los monstruos allí a tu lado, esos que creías inexistentes. En dos días la masa enfurecida alcanza tu ubicación para estar en arresto domiciliario escoltado en la noche hasta la retirada. ¿Qué harías tú si vieses que todo se desmorona delante de ti? La realidad supera la ficción, esquivando los policías y la belleza calma este corazón que grita asustado, agitándose queriendo salir del campo de batalla. Vuelve el silencio y antes de partir los miedos toman la palabra. ¡¡Qué pruebas para crecer!! Así con estos tratos cuesta, pero es Su manera de hacerlo y la llama se retuerce, gime y es templada para comprobar la consistencia. Cuando vuelves al hogar, piensas y aceptas el nuevo reflejo que se ve en el espejo con ayuda abrazas esas nuevas cosas que aparecieron súbitamente. El reloj va pasando mientras piensas si vale la pena saltar o quedarse dentro del avión. Tic, tac, la memoria ayuda y las palabras escondidas aparecen con más fuerza para abrazarte, darte la fuerza necesaria en este todo o nada. El gran juego está en su zenit y vuelve a encenderse la llama aunque ahora necesita más fuerza para quemar la oscuridad que la envuelve. Cualquier opción puede ser válida cuando apuestas fuertemente con Su ayuda, viéndote libre de esas cadenas que habías descubierto, sin saber nada porque así es la vida, sin seguridades a las que apegarse, un camino con muchas bifurcaciones donde todo es posible. Elegir lanzarme al vacío cuesta y supone un cambio radical, como la primera vez que le conocí y empecé a seguirlo. No sé esta nueva etapa lo que supondrá, es una locura que con Su ayuda puedo hacer sin ser nadie importante. Ahora todo es nuevo, arrecian algunos vientos y muchas cosas cambiarán sin saber hacia donde, la promesa es desde la fe y la nueva historia se va escribiendo con interrupciones, caídas y vueltas a levantarse. Lo único es que “nada volverá a ser como antes” y bendita locura llamada amor.

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    1. ¡David, IMPRESIONANTE! Como siempre. Me dejas sin palabras. Sólo puedo articular una disculpa por la tardanza, ¡no vi tu comentario antes! Y GRACIAS por estas pedazo palabras, de verdad, tienes una sensibilidad para transmitir de aúpa. ¡Un abrazo!

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