Enfocar de nuevo

Últimamente la vida pasa y pasa rápidamente. Nuevos proyectos que florecen, nuevas oportunidades que se presentan en la vida y nuevos desafíos a los que prestar atención.  Es curioso cómo nos lleva el ritmo, la corriente de la vida misma, hacia los hechos casi sin darnos cuenta. No es flotar lo que uno experimenta, no, es más la sensación de que las cosas te arrollan. Y necesitas poner el freno y volver a enfocar. ¡Porque se pierden tantas cosas! ¡Tantos pequeños detalles! ¡Tantas pequeñas cosas que importan más que las grandes! Palabras, gestos, personas. Y, lo más importante, se pierde el sentido de lo que se está haciendo, de lo que uno ha elegido vivir, de lo que uno está viviendo. El sentido de las cosas nos da un orden, nos sitúa en la vida. Nos permite respirar y saber que se está caminando. Saber el porqué de lo que vivimos nos da paz. Ilusiona despertarse por la mañana y levantarse a seguir construyendo eso que sólo cada uno sabe y que es motivo de su existir. Quizás no lo sepamos, pero ponernos en camino y saber que estamos caminando es lo que nos llevará a conocerlo. ¿Hasta cuándo vas a esperar a dar el primer paso?

Enfocar de nuevo ayuda a no perder el sentido, es más, ayuda a retener el sentido genuino de cada cosa. Y para enfocar es necesario centrarse. Prestar atención a las cosas que se están llevando entre manos para estar presente en ellas. Atender a las personas que tenemos a nuestro lado para regalarles nuestra persona. Reflexionar sobre los pasos dados para ser conscientes de nosotros mismos. ¡Centrarse! Y ésto no se logra por sí solo, necesitamos meternos de lleno y dar el primer paso. A veces, es una persona la que nos pone en marcha, una canción, o la última experiencia que hayamos tenido. No es fácil mantenerse centrado por mucho tiempo sin la ayuda de otras personas, sin marcarnos objetivos y sin proponernos que eso nos lleve a buen puerto. Y tampoco nos ayuda el desentendernos de las cosas, personas o proyectos sin más. Es necesaria una acción mediadora que nos permita seguir hacia adelante habiendo dejado atrás lo demás de una manera adecuada. Centrarse es actuar de forma madura, despertar la responsabilidad adormecida. Y qué bien nos hace. ¿Has pensado si tú necesitas enfocarte de nuevo?

Enfocar de nuevo implica desocuparse de tantas cosas que nos impedían ir directos a lo que sumaba a nuestra persona, vida y proyecto. Es sorprendente la de cosas que salen en esa lista de “no necesito esto”. Desocuparse implica delegar, decir no, esperar al momento oportuno. ¡La vida está llena de oportunidades! Y también de miles de proyectos atractivos, de actividades interesantes, de iniciativas necesarias, pero… no hay tiempo para todo, pero sí personas para ello. Y a veces toca renunciar porque ya hay otra persona. Y, también y más importante, nosotros debemos dejarlas pasar porque nos desenfocan el camino trazado. Son de esas paradojas que te presenta la vida: renunciar a cosas buenas y que nos harían crecer. ¿Para qué? Para madurar. ¿Por qué? Porque ahora no. ¡Cuántas veces esquivamos estas preguntas y cuán importantes son! Pensamos que todo nos pertenece, que todo es para nosotros, que todo nos toca vivirlo. ¿Alguna vez te has parado a pensar si debes desocuparte de algo?

Aunque enfocar de nuevo significa, también, ocuparse de esas otras cosas a las que no dábamos nuestro cien por cien por culpa de otras tantas que nos quitaban tiempo y energía. Ocuparnos en el momento que necesita esa persona, esa actividad o ese estudio. Ni adelantar ni posponer. ¡Es tan importante el momento presente, el ahora de cada situación! Es difícil verlo cuando nos despistamos con el volar de una mosca o con lo que la sociedad nos pide o aquella persona nos exige. Cuánto se gana cuando de verdad nos ocupamos de lo que realmente importa, de todo aquello que nos suma y nos guía a buen puerto. Toda esa línea de puntos que al final nos lleva al cumplimiento de nuestra misión. ¡Y esto también vale para las relaciones personales! Ocuparnos de las personas que son importantes en nuestra vida y para las que somos importantes. Ocuparnos de otras vidas nos ayuda a ocuparnos de las nuestras. Es la reciprocidad la que nos enfoca de nuevo. ¿Cuándo fue la última vez que te ocupaste de alguien o de ti?

Pero enfocar de nuevo supone distanciarse. Dejar un espacio entre lo que hacías antes y lo que harás después. Entre donde vivías y donde vivirás. Entre las personas que conociste aquí y las que conocerás allá. Entre las iniciativas que viviste y las que vivirás. Entre lo que tanto te aportó y lo que te aportará. Distanciarse significa arriesgar, dar un salto y acoger de nuevo o acoger nuevas vivencias, personas, lugares… ¡Cuesta distanciarse, pero cuánto lleva consigo! Sólo se puede saber cuando se da el paso y se empieza a recordar todo lo que se hizo, vivió y conoció. En definitiva, lo que esa distancia aportó una vez que se para y se enfoca de nuevo. Es un ciclo necesario. Nunca dejamos de estar necesitados de enforcar nuestras vidas y personas. Es más, ¿crees que eres ajeno a este enfocar de nuevo, desocuparte, ocuparte y distanciarte?

Tu turno

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s