La vida provoca a cada instante

Es impresionante cómo todo en nuestra vida se pone en su sitio con tan sólo un acontecimiento. ¿Qué es todo? Nuestros planes. Nuestros valores. Nuestros afectos. Nuestro yo. ¿Qué tiene el acontecer de la vida misma que nos hace replantearnos, reafirmarnos o cambiar de rumbo? Lo efímera que, aparentemente, parece. Saber que sólo tenemos esta vida y  que en cualquier momento nos podemos despedir de ella.

I remember all of the things that I thought I wanted to be, so desperate to find a way out of my world and finally breathe. Right before my eyes I saw, my heart it came to life, this ain’t easy, it’s not meant to be. Every story has its scars.

Con tan sólo un acontecimiento, el que ocurrió ayer en las calles de Barcelona, y el que puede ocurrir en cualquier momento en tu corazón si dejas que Dios lo desarme. ¿En qué se parecen estos dos? En su provocación.

Pensaba en las personas que paseaban tranquilamente por las Ramblas al estar de vacaciones, o haber quedado, o querer descansar con un bonito paseo, y que se encontraron de repente con un elemento que desestabilizó sus vidas. A unas se las quitó, a otras se las cambió y a muchas otras se las devolvió. Las que nos hemos quedado mirando y acompañando a kilómetros de distancia nos ha provocado fuertemente ver esas vidas que hoy ya no están con nosotros. También, preocuparnos por cómo harán frente y seguirán caminando las personas heridas y marcadas anímicamente. Y nos quedamos pensando en nuestras vidas, qué rumbo están llevando, qué cosas nos importan de verdad, por qué otras luchamos y qué destino queremos alcanzar. ¿Qué es esto, sino una provocación desde lo más profundo de nuestro ser? ¡Nos invita a vivir intensamente el presente!

When the pain cuts you deep, when the night keeps you from sleeping. Just look and you will see that I will be your remedy. When the world seems so cruel and your heart makes you feel like a fool. I promise you will see that I will be, I will be your remedy.

Pensaba también en estas mismas personas, todas: las que ya no están, las que hoy están heridas y las que acompañamos en la distancia, ¿tuvieron un encuentro con otro acontecimiento? Encarnado en la persona de Jesús. Porque… esta vida pasa y nadie apuesta por algo más. En cambio, Jesús vino a traernos esperanza ante cualquier atisbo de falta de amor, de miedo, de terror, de inseguridad, de temor. ¿Por qué quiso morir en una Cruz, por qué se dejó crucificar y resucitó si no era para decirnos que hay vida después de la muerte, hay alegría después del dolor, hay esperanza después de la frustración, hay amor después del odio? Cuando te acercas a conocer a este hombre y lees sobre Él o, mejor, pasas tiempo con Él yendo a una Iglesia a visitarle en un sagrario, descubres la magnanimidad de su corazón, la serenidad que destilaba, la inteligencia en sus palabras, la caridad de sus gestos, el amor a cada persona que se cruzaba o hablaba con ella. Son tantas cosas las que se descubren de esta humanidad tan, aparentemente, inalcanzable. Pero, provoca el hecho de estar un momento con Él y verse capaz de todo aquéllo. Inunda el corazón, alimenta el alma y llena nuestra vida.

No river is too wide or too deep for me to swim to you. Come whatever, I’ll be the shelter that won’t let the rain come through. Your love, it is my truth and I will always love you.

¿Qué provoca tanto en estos dos acontecimientos? ¿Qué nos quieren decir? ¿Por qué logran frenar nuestros pasos? Precisamente el anhelo de vida que se vislumbra de cada uno. El valor de la vida que tanto nos está costando custodiar. La humanidad que necesitamos para juntos poder caminar hacia un mismo destino. A pesar de las muertes, del horror, del miedo, aun está inscrito en nosotros la huella del amor que nos lanza a sacar lo mejor de nosotros y volcarlo en favor de los demás a través de gestos humanos que no han pasado desapercibidos. ¿Hubo? Precisamente, gracias a ese otro acontecimiento, Jesús presente en nuestras vidas, hubo y seguirán habiendo. ¿Por qué nos cuesta ver, por qué tanto odio, por qué no creer? Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. ¿No hemos experimentado, también nosotros, el aguijón del mal? ¿No hemos anhelado perdón y conversión? ¡Misericordia!

I promise you will see that I will be, I will be your remedy.

¿Cuál es nuestro remedio? No apartar nuestra mirada de quien nos ha prometido vivir intensamente nuestra realidad, sin apartarla tampoco de lo que pasa a nuestro alrededor, pero permitiéndonos mirar sin miedo, con esperanza, para poder amar nuestra vida y abrazar al mundo y a toda la humanidad. ¿Y quién puede darnos esa mirada, de quién no hemos de apartar nuestros ojos? Del otro acontecimiento, de la persona de Jesús, quien puede apropiarse de la letra de esta canción y hablarte directamente al corazón.

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