Un anhelo interior

¿Por qué será que todo cuanto escribo nace de un encuentro ya sea con Dios, con un amigo o persona de la calle o una realidad? Precisamente por el encuentro. Y exactamente del encuentro. Porque en ese encontrarse con Alguien, con una persona o con una cosa, se sabe que se vive, que se siente, se piensa y se quiere. Nada puede ser vivido sin un encuentro, nos hace falta un tú, un otro diferente a nosotros mismos. Uno solo no se encuentra aunque decida ir al destierro. Y aun estando solo, se encontrará con la nada que le interpelará, se encontrará con una realidad que chocará con la que dejó atrás y se encontrará también con su persona y la manera de desenvolverse de ésta ante todo aquéllo. Pero nunca, nadie, se encontrará estando solo. Existe un mundo interior y exterior que nos presentan un tú.

¿Por qué, entonces, hablar de un anhelo interior? Precisamente por el encuentro. Y exactamente del encuentro. Una madrugada hablaba con una amiga por medio del móvil. Hacía tiempo que no sabíamos la una de la otra. La conversación no fue para nada insípida ni del tipo de conversaciones que puedan tenerse a esas horas, sino todo lo contrario. Lo mejor hubiera sido hablar cara a cara, encontrarnos en un mismo lugar pero las circunstancias quisieron que ese encuentro fuera de aquella forma. Seguimos adelante hablando de nuestras realidades y acabamos profundizando. ¿Qué es profundizar? Conversar dejando parte de uno mismo en esa conversación. Otra cosa que no sea esto me parece un telediario, meros presentadores de noticias, hechos y sucesos. ¿Se puede profundizar con todo? Si la experiencia te lo permite, sí. Así fue nuestra conversación; profundizando en cosas de la vida en las que tenemos experiencia porque las hemos vivido. No nos pusimos a dejar la imaginación suelta ni a idealizar un futuro inalcanzable. Si lo hicimos fue desde nuestras personas, desde nuestras vivencias. Y, dentro de esa conversación, pude ver ese anhelo interior escondido bajo un caparazón pero vivo y, quizás, más vivo que nunca por las circunstancias actuales.

¿Por qué escondido pero a la vez vivo? Precisamente por el encuentro. Y exactamente del encuentro. Cuando esta amiga se puso en contacto conmigo sabía que podría hablar de ese anhelo. Gracias a ese encuentro lo avivó, lo trajo a la superficie donde lo pudiera ver. Que esté escondido es por la falta de encuentros no sólo con las personas sino con la vida. Un anhelo sale del escondite cuando la persona que lo tiene se relaciona, sale de sí misma y aquél en consecuencia se refuerza y se hace visible. No sólo para esa persona sino también para los que se relacionen con ella. ¿Por qué esa necesidad de avivar el anhelo? Quizás ella no lo supiera ni siquiera lo pensara, ni querría aviviarlo porque no sabe que tiene un anhelo o que, simplemente, no lo conoce bien para saber cómo sacarlo, hacerlo vida, una realidad en su presente. No pasó desapercibido por mí. No es que lo escondiera por miedo, es que estaba escondido por las circunstancias que ha ido viviendo a lo largo de su joven vida. ¿Por qué hay personas que acallan los anhelos? Justamente ese anhelo es lo que le ha hecho luchar, continuar viviendo, enfrentarse a los vaivenes de la vida y no perder lo que todo ese anhelo hace en ella: una persona con una sensibilidad envidiable, una mujer interesante y llena de buenos deseos y proyectos para nuestra humanidad y planeta.

¿Por qué un encuentro para avivar un anhelo de un mundo interior? Precisamente por el encuentro. Y exactamente del encuentro. Gracias a esa conversación y a tantas otras con personas de mi entorno, pude comprobar lo fascinante de todo esto. Cómo todos, a pesar de ser únicos e irrepetibles, tenemos el mismo anhelo. Sí, la felicidad. Aunque se pueda manifestar en diferentes formas y llegar a ella por diferentes caminos, todos buscamos, anhelamos la felicidad. Gracias al encuentro se pone de manifiesto porque uno solo no puede encaminarse o guiarse hacia ella. El anhelo viene del mundo interior porque es nuestra vocación guardada en el alma. ¿Qué pensábais que era el mundo interior? Es el mundo del alma. La vocación es la felicidad en el presente. La felicidad no está en el futuro. La vocación no es el futuro es nuestro presente y por eso los anhelos se pierden si no estamos en relación con un tú que nos lo haga presente y poder vivirlo. Porque si no el anhelo se esfuma, es un deseo en el interior que se pierde, no crece y muere con el tiempo. Y todo anhelo interior, puesto en nuestra alma desde que nacimos al mundo, está llamado a ser hecho vida. La felicidad aquí abajo, nuestra felicidad, nos va en ello.

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