Notas en la calle

Hay miles de personas que salen a la calle a recaudar unos euros mientras cantan guitarra en mano; otras prefieren salir a cantar y, si son buenos, recaudar unos euros. Otras salen a la calle por ambas razones. Se nota la diferencia entre unos y otros.

Se nota en la forma de tocar, de cantar y de emocionar a los que pasean por las calles.

Debe de ser una tarea difícil y cansada, porque no es fácil salir a la calle un día y otro, durante tres o cuatro horas y no ser recompensado por ello.

Supongo que lo que cuenta es la pasión que tienen por la música y por sus propias creaciones o copias de otros cantantes; y el no tener miedo a compartirlas con gente de todo el mundo.

Es una alegría que no esté prohibido salir a las calles a ponerles unas notas de alegrías, nostalgias, penas y experiencias. Puedes pasearte y escucharles en directo el tiempo que quieras sin ser molestado y sin tener que pagar. Esa música es gratis a los oídos pero, si uno es humilde y valora toda aquella puesta en escena y el talento del cantante, se verá movido a echar unas monedas e incluso billetes. Ese dinero estará bien empleado y los cantantes te regalarán una sonrisa, un gracias y hasta una canción.

Hace una semana caminaba por las calles de una ciudad pequeña pero con encanto. Estaba a punto de coger el metro de vuelta a casa. De camino a la parada escuché música proveniente de una guitarra y de una voz especial. Fue escuchar unos acordes y decidir sentarme a disfrutar por un rato. Esa chica, latinoamericana pienso yo, supo cómo atraparnos a todos y hacernos posponer nuestros planes por un momento.

En esa plaza la rodeamos decenas de personas que, al final de cada canción, aplaudíamos contentos. Fue como presenciar un concierto privado donde sólo estábamos ella y los espectadores. Había logrado hacernos olvidar el tiempo y el espacio, y transportarnos a un pedacito de Cielo.

Al final uno por uno fuimos acercándonos a ella para depositar dinero en la funda de su guitarra. Ella nos lo agradecía con una amplia sonrisa, un gracias sincero e incluso un OK con el pulgar. Fue la primera vez que un artista de la calle logra emocionarme y hacer que se lo agradezca con unas monedas que poco honor le hacen.

Encontrarse cantantes que buscan un futuro en la calle cuando uno va caminando no es una llamada a darles algo de dinero sino de pararse y disfrutar de una música que, si es buena, nos une más a las personas, al lugar y a uno mismo. La música en directo es vida.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. “La del libro abierto”. Qué buen titulo, genera intriga por saber qué se esconde en su interior página tras página. Gracias por visitarme, yo haré un tanto de lo mismo con tu blog. Le he echado solo una ojeada y veo que acabas de empezar en este mundo. Leeré tus entradas y supongo que dejaré alguna huella en las mismas. ¡Un saludo español!

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