Regalar es dar sin esperar ser devuelto

Cada año celebramos, a principios de año, una fiesta importante. El seis de enero, la Epifanía, que significa manifestación. En el caso de los Reyes Magos se traduce en una manifestación de amor a través de unos regalos: oro, incienso y mirra.

El seis de enero no es sólo una fecha donde recibimos de otros. Cambiemos de perspectiva. Cada año se nos recuerda que hemos de entregar algo de nosotros mismos a Dios, al prójimo o a quien cada uno crea que debe darse.

El pasado seis de enero acudí a Misa, En ella el sacerdote, dirigiéndose a nosotros en la homilía, habló de esa manifestación de amor. “¿Qué vas a regalar tú?”. Nos apelaba personalmente. Es una simple pregunta pero su respuesta requiere un tiempo de reflexión, quizás en un rato de oración o esperando el turno en el médico. Al mismo tiempo, es una bonita pregunta aunque la respuesta nos vaya a disgustar ya que debemos dar algo nuestro, y como somos tan egoístas a veces…

“¿Qué vas a regalar tú?” ¡Cuántas opciones se nos presentan y cuántos ámbitos para manifestarlo! Uno lo hará en su familia y amigos, con su pareja y sus hijos; o también con sus tíos, abuelos, sobrinos, nietos… Otros, en la oficina, con su jefe y compañeros de trabajo; o también con los del servicio de seguridad, limpieza, técnico… Otros tantos regalarán su tiempo a personas que se encuentran solas y necesitan companía: para hablar, para hacer la compra, para disfrutar de un paseo, para compartir una afición…

Muchos otros se dedicarán por completo al cuidado de los que tienen a su amparo y responsabilidad: niños, estudiantes, gente con movilidad reducida, personas ciegas o sordas… Velando por su integridad y dignidad. “¿Qué vas a regalar tú?”, esta pregunta debería de transformarnos y llenarnos del mismo “subidón” cuando a uno le toca la lotería: ante él, un gran panorama, múltiples caminos y todos ellos accesibles.

Regalar es dar sin esperar ser devuelto. No es prestar. Es decidir entregar una cosa y no poseerla nunca más. Decidir dar, querer entregar. Voluntad. Amor.

“¿Qué vas a regalar tú?” Muchas veces nos hemos visto ante esta situación repetidas veces: sentados en el sofá, frente al televisor o frente a nuestro Ipad o portátil, dejando marchar los minutos con sus respectivas horas y pensamos que ese tiempo lo hemos regalado a los otros. Sí, es verdad, de forma virtual. Y virtualmente, todo queda en nada. Al final, la sensación que le queda a uno es la de que no ha dado lo talla como persona, como hijo, amigo o ciudadano.

Cuando nos encontramos en las horas finales del día, cada cual puede valorar cómo ha procurado arrimarse al calor de las personas o cómo, sin embargo, se ha dejado enfriar buscando cobijo en algo tan superficial como lo artificial (doy por sentado que sabéis a lo que me refiero).

Imitemos a los Reyes Magos y pongámonos en camino, por primera vez, después de un largo tiempo o por enésima vez. Reunamos lo mejor de nosotros mismos y vayamos en busca y encuentro de aquellos que merecen nuestro tesoro mejor guardado: nuestra persona.

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